Julio 28, 2011.
Recientemente, un diario de distribución nacional publicó un artículo que da cuenta de un medicamento cubano que, al decir de sus descubridores, es efectico contra el dolor, la inflamación y las enfermedades neoplásicas (Del francés neoplasie. Multiplicación o crecimiento anormal de células en un tejido orgánico). El principio activo del medicamento en cuestión es el veneno de un escorpión que pulula en Cuba. Con la toxina de este escorpión elaboraron una “fórmula homeopática” a la que dieron el nombre comercial de “VIDATOX”.
No existe un solo reporte de estudios científicos serios en relación con este principio activo y su eficacia. Ni ahora, ni nunca, porque desde hace décadas y en todas partes del mundo, el veneno de serpientes, alacranes y otros bichos venenosos se ha puesto en práctica, de manera empírica (aunque también científica con nulos resultados), para tratar neoplasias malignas (también hay neoplasias benignas). Quienes recurren a esos productos mueren, desgraciadamente, con su cáncer. La palabra clave de todo este asunto es: ESPERANZA.
En todo el mundo se libra, desde hace casi cien años, una lucha encarnizada contra el cáncer. Me refiero a numerosos grupos de científicos serios (oncólogos, genetistas, virólogos, epidemiólogos, etc., entre los que hay premios Nobel de Medicina, Física y Química), que disponen de grandes sumas de dinero y de laboratorios de punta, que intercambian información de manera instantánea, y que han estudiado de manera rigurosa e interdisciplinaria cuanta cosa pueda uno imaginar; incluyendo los venenos de animales terrestres, acuáticos y todo tipo de plantas.
El VIDATOX, como cualquier producto homeopático, no dañará a nadie. Las diluciones (infinitesimales) de los productos homeopáticos, hacen que sea imposible, para cualquier laboratorio especializado, descubrir en ellas nada que no sea agua. No va a dañar y no va a curar, pero se va a vender. Se trata, como casi todos los productos homeopáticos, de un gran placebo. Cuba se llenará de “esperanzados” y entrarán divisas. Después, como hizo Hugo Chávez, se irán a Brasil, a USA o regresarán a Cuba para someterse a un tratamiento de quimioterapia o esperarán la muerte con resignación. Es lamentable, pero es cierto. Lo que es, es.
Dr. Ricardo Perera Merino
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